José Luis Najenson
El ángel embarrado
A León Felipe, gran poeta exiliado, In Memorian
A todos los niños de mi pueblo, los de ayer y los de hoy
I
En Saturnino María Laspiur
Cayó el ángel. Lo rastrearon de cerca
Por el laberinto de la cañada
Con sus alas repletas de luciérnagas,
Y los ojos, de incandescentes lágrimas.
Por las plumas encostradas de tierra
Se le escapaba, sin cesar, el aura.
Era un nueve de julio, dos jinetes
Que corrían sortijas* en las chacras, **
Lo alzaron en vilo, siendo tan leve
Con la mera punta de sus tacuaras. ***
Y asido a ellas retomó su vuelo
Como ave estrafalaria, o barrilete
De papel transparente y cola blanca.
* sortijas: juego de destreza gaucha, con jinetes y lanzas, que deben ensartar una sortija pequeña a la carrera; solía jugarse, tierra adentro, para las Fiestas Patrias.
** chacras: granjas.
*** tacuaras: cañas duras, con las que se hacían lanzas.
II
Ya por encima del Quebracho Herrado*
Con sus osamentas mal enterradas
De guerreros caídos, derrotados
Que el tiempo convirtiera en “luces malas”,
“Fuegos de San Telmo”, o “almas en fuga”,**
El ángel zigzagueó, perdiendo altura
y se quedó enredado entre las ramas.
Al verlo con sus alas lastimadas,
Los niños todos fueron en su auxilio
Y después lo levantaron en vilo
Para que el boticario lo curara.
Y León Felipe curó las heridas
Con polvo de oro y una de las lágrimas
Del ángel mismo, luna derramada.
* Quebracho Herrado: paraje donde hubo una gran batalla en el pasado, alrededor de un bosquecillo de quebrachos.
** términos que aluden a la creencia campesina en que los huesos humanos a la intemperie se convierten en “almas en pena”
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